viernes, diciembre 05, 2025

El adiós que no querías dar

Vos terminás con la novia… bueno, ella te termina a vos, porque vos no querías; no querías terminarle porque estabas enamoradísimo, súper ilusionado. Pensabas en el futuro, en lo que venía; hasta te ponías alegremente nervioso de las cosas lindas que ibas a vivir en el verano: los abrazos, los gritos, las ilusiones, los domingos con amigos, el ambiente de alegría y emoción… ¡y ella te terminó!, sin más ni más. Simplemente decidió romperte el corazón, como si vos no valieras un cinco, como si fueras más bien un estorbo en su vida. 


Y vos no lo podías creer, y todavía no lo podés creer, porque, a pesar de que tenés absoluta certeza de que no va a volver a llamarte, sentís esa utópica ilusión de que todo podría ser diferente, que sería súper lindo… ¿y si me llamara?, ¿y si sí me quisiera? Pero no, viejo, vos sabés que ya no. Aunque igual lo sentís, porque el corazón aún no sana; la herida sigue viva. 


En eso, cuando empezás a creer que ya sentís menos, te das cuenta de que no es cierto: es solo que hacía días no la veías. Pero menos no sentís. Sentís lo mismo, y aún duele. Recordás su olor, el sabor de sus besos, el color de la blusa que más te gustaba, y a veces escuchás el timbre de su voz en el silencio de tu desamparo. Lo descubrís de golpe al topártela en la calle con otro mae, toda sonriente. Lleva de la mano al tipo, y vos sentís que te morís… ¡por la gran puta! Sentís que te incendian por dentro. Ella no te ve a vos —igual hacía mucho ya no te veía— y vos observás con celos, pero más que celos, con dolor; con muchísimo dolor. Con envidia, eso es: sentís envidia del otro hijueputa, de ese mae que sí puede, o al menos tiene la oportunidad. Y eso era lo que vos querías: otra oportunidad. Nada más otra oportunidad para hacer bien las cosas. Pero no la tenés. No te la dio. La oportunidad que deseabas no era para vos. Esa ilusión ya se fue. Ya no podés ni podrás. 


Encima, para que te duela en lo más íntimo del orgullo, ¡hoy se ve guapísima! Y te dan unas ganas de llorar que no te las aguantás. Así me siento viendo el sorteo del Mundial.

jueves, noviembre 27, 2025

27 de noviembre 2007

Miramar, FL...

"at 5:32pm we have a baby boy"
dijo la enfermera un día como hoy; una tarde como hoy, cuando hace dieciocho años, iniciaste tu vida en este maravilloso mundo, cambiando mi vida, y mi mundo, para siempre.

Cuántas veces te dormiste en mis brazos y en mi pecho, escuchando los cuentos que yo te improvisaba. Cuántas veces caminaste de mi mano por tantos pueblos y ciudades; cuántas veces jugamos carritos, a los piratas, a los navegantes y a los pilotos de carreras. Cuántas veces escribimos historias que juntos inventábamos mientras esperábamos en algún restaurante o manejábamos por la autopista.

Aprendiste con mi apoyo a andar en bicicleta y a correr go-karts un incontable número de veces; ya un poco más grande, a jugar al baloncesto y luego a manejar y a fotografiar. Recuerdo el día en que me dejé ganar en básquet en honor a tu esfuerzo, porque estabas intentándolo tan fuertemente que casi desfallecés, queriendo vencerme bajo el picante sol de la Florida. Poco tiempo más tarde no hizo falta concederte nada, pues ya eras más rápido y más alto que yo.

Recuerdo vivamente tenerte dormido en mi pecho, pero no me percaté de cuándo fue la última vez. Jugamos carritos sin darnos cuenta de que ese instante se cerraba, dando paso a otras cosas de muchacho. Entonces me enseñabas los trucos que hacías con el scooter, los juegos de video y el arte que empezabas a descubrir. Y luego, de muchacho grande, metido de lleno en el baloncesto, dándole paso más tarde a la fotografía, a tu arte, a la forma tan tuya de expresarte. Así fueron pasando los veranos y los inviernos, las risas que escuchaste y las lágrimas que nunca viste; primero mis fotos y luego las tuyas, tus recuerdos y los míos.

Hoy recogimos tu primera cédula, ese preciado documento que constata que sos hombre en todo el sentido de la ley. Ya no jugarás carritos ni te dormirás en mi pecho; muy atrás quedaron Gummy Bear y la Gallinita Turuleca, los peinados punk y las idas al skate park. Pero estoy seguro de que la vida nos tiene un montón de lindas sorpresas, de nuevos descubrimientos, de nuevas vivencias en esta etapa que hoy iniciás ahora con mayores responsabilidades y con otros, muy distintos intereses, con otro enfoque y otros sueños.

Gracias, mi amor, por hacerme papá, por amarme como me amás y por dejarte amar. En tu día de cumpleaños y Día de Acción de Gracias, le agradezco a Dios por hacerte mi hijo, por todo lo que representás en mi vida y por el hombre tan maravilloso en el que te has convertido. Bienvenido a la vida adulta.

Joyeux anniversaire, mon champion.

Papá

viernes, agosto 22, 2025

Telegrama 94

 May you prosper, go far, reach high and God continue to bless you. Te amo.


Papá

domingo, abril 06, 2025

Telegrama 93

"Te extraño más que nunca y no sé qué hacer

Despierto y te recuerdo al amanecerMe espera otro día por vivir sin tiEl espejo no miente, me veo tan diferenteMe haces falta tú
La gente pasa y pasa siempre tan igualEl ritmo de la vida me parece malEra tan diferente cuando estabas túSí que era diferente cuando estabas tú
No hay nada más difícil que vivir sin tiSufriendo en la espera de verte llegar..."
Marco Antonio Solís

miércoles, abril 02, 2025

domingo, febrero 02, 2025

Telegrama 91

 Ce ne devient jamais facile. 

Je t’aime jusqu’au ciel, mon champion de papa!

lunes, enero 13, 2025

Telegrama 90

hoy fue el día de pensamientos en borrador y telegramas del corazón.


Te amo más de lo que podés comprender.


Papá

viernes, enero 10, 2025

Telegrama 89

 ¡Está nevando!

cuánto me alegra que estés viviéndolo conmigo. 

Te amo, en todo los climas. 

Papá.