Alabo y agradezco a Dios por tenerme hoy aquí, acompañándote en este histórico día de tu vida.
Te amo más de lo que las palabras pueden expresar.
Papá.
Pensamientos varios y el resultado de muchos sentimientos
Alabo y agradezco a Dios por tenerme hoy aquí, acompañándote en este histórico día de tu vida.
Te amo más de lo que las palabras pueden expresar.
Papá.
Vos terminás con la novia… bueno, ella te termina a vos, porque vos no querías; no querías terminarle porque estabas enamoradísimo, súper ilusionado. Pensabas en el futuro, en lo que venía; hasta te ponías alegremente nervioso de las cosas lindas que ibas a vivir en el verano: los abrazos, los gritos, las ilusiones, los domingos con amigos, el ambiente de alegría y emoción… ¡y ella te terminó!, sin más ni más. Simplemente decidió romperte el corazón, como si vos no valieras un cinco, como si fueras más bien un estorbo en su vida.
Y vos no lo podías creer, y todavía no lo podés creer, porque, a pesar de que tenés absoluta certeza de que no va a volver a llamarte, sentís esa utópica ilusión de que todo podría ser diferente, que sería súper lindo… ¿y si me llamara?, ¿y si sí me quisiera? Pero no, viejo, vos sabés que ya no. Aunque igual lo sentís, porque el corazón aún no sana; la herida sigue viva.
En eso, cuando empezás a creer que ya sentís menos, te das cuenta de que no es cierto: es solo que hacía días no la veías. Pero menos no sentís. Sentís lo mismo, y aún duele. Recordás su olor, el sabor de sus besos, el color de la blusa que más te gustaba, y a veces escuchás el timbre de su voz en el silencio de tu desamparo. Lo descubrís de golpe al topártela en la calle con otro mae, toda sonriente. Lleva de la mano al tipo, y vos sentís que te morís… ¡por la gran puta! Sentís que te incendian por dentro. Ella no te ve a vos —igual hacía mucho ya no te veía— y vos observás con celos, pero más que celos, con dolor; con muchísimo dolor. Con envidia, eso es: sentís envidia del otro hijueputa, de ese mae que sí puede, o al menos tiene la oportunidad. Y eso era lo que vos querías: otra oportunidad. Nada más otra oportunidad para hacer bien las cosas. Pero no la tenés. No te la dio. La oportunidad que deseabas no era para vos. Esa ilusión ya se fue. Ya no podés ni podrás.
Encima, para que te duela en lo más íntimo del orgullo, ¡hoy se ve guapísima! Y te dan unas ganas de llorar que no te las aguantás. Así me siento viendo el sorteo del Mundial.
Aprendiste con mi apoyo a andar en bicicleta y a correr go-karts un incontable número de veces; ya un poco más grande, a jugar al baloncesto y luego a manejar y a fotografiar. Recuerdo el día en que me dejé ganar en básquet en honor a tu esfuerzo, porque estabas intentándolo tan fuertemente que casi desfallecés, queriendo vencerme bajo el picante sol de la Florida. Poco tiempo más tarde no hizo falta concederte nada, pues ya eras más rápido y más alto que yo.
Recuerdo vivamente tenerte dormido en mi pecho, pero no me percaté de cuándo fue la última vez. Jugamos carritos sin darnos cuenta de que ese instante se cerraba, dando paso a otras cosas de muchacho. Entonces me enseñabas los trucos que hacías con el scooter, los juegos de video y el arte que empezabas a descubrir. Y luego, de muchacho grande, metido de lleno en el baloncesto, dándole paso más tarde a la fotografía, a tu arte, a la forma tan tuya de expresarte. Así fueron pasando los veranos y los inviernos, las risas que escuchaste y las lágrimas que nunca viste; primero mis fotos y luego las tuyas, tus recuerdos y los míos.
Hoy recogimos tu primera cédula, ese preciado documento que constata que sos hombre en todo el sentido de la ley. Ya no jugarás carritos ni te dormirás en mi pecho; muy atrás quedaron Gummy Bear y la Gallinita Turuleca, los peinados punk y las idas al skate park. Pero estoy seguro de que la vida nos tiene un montón de lindas sorpresas, de nuevos descubrimientos, de nuevas vivencias en esta etapa que hoy iniciás ahora con mayores responsabilidades y con otros, muy distintos intereses, con otro enfoque y otros sueños.
Gracias, mi amor, por hacerme papá, por amarme como me amás y por dejarte amar. En tu día de cumpleaños y Día de Acción de Gracias, le agradezco a Dios por hacerte mi hijo, por todo lo que representás en mi vida y por el hombre tan maravilloso en el que te has convertido. Bienvenido a la vida adulta.
"Te extraño más que nunca y no sé qué hacer
hoy fue el día de pensamientos en borrador y telegramas del corazón.
Te amo más de lo que podés comprender.
Papá
¡Está nevando!
cuánto me alegra que estés viviéndolo conmigo.
Te amo, en todo los climas.
Papá.
Amarte es despertar con tu buenos días y empezar el día con tu alegría.
Amarte es
extrañar tus pies disfrutando las caricias de mis manos,
Amarte es
añorar tu voz en lo cotidiano, tu presencia en los vacíos y tus besos
inesperados.
Amarte es esperar
tu compañía y dormirme con la ilusión de saberte mía.
Es tu decisión y de nadie más. Estaré orgulloso de vos, con lo que sea que decidás hacer.
Te amaré por siempre.
Por un nuevo caminar con la bendición del Padre, trabajo lentamente y con fé, en un mañana mejor.
Je t'aime jusqu'au ciel.
Traigo buenas noticias, la vida te sonríe, Dios te ama.
Vos y yo vamos a caminar juntos por mucho tiempo. Te espero con ansias.
Papi
Felíz dia de la independencia mi amor. Heat won first conference final game against Celtics. 2do aniversario pescadería en línea. Papá te ama.
Es tan difícil de explicar que se me acaba el diccionario, para decirte que te amo de maneras inexplicables, tan raras a veces que ni yo las comprendo. Como si fuese otro idioma, como si mi amor proviniera de otro universo.
Aún con heridas abiertas y cicatrices del pasado, te amo con tantas ganas, que parezco loco, porque el amor no entiende de razones, se alimenta de lo absurdo y se ríe de la lógica.
Te amo aunque me cueste mostrarlo y creo que vos me amás aunque no lo parezca.
Ni lo cotidiano de la vida, ni la crueldad del mundo diluyen este amor que se alimenta con tu ausencia, con tu imagen y con tu recuerdo como sombra que le roba oscuridad a la noche cual ladrón de sueños, cual traidor de amores.
Boté servilletas, rompí borradores, papeles, escritos, quebré lápices, eliminé archivos, rompí fotos, borré otras, lancé discos al vacío y hasta me bañé tres veces...
...Pero hay recuerdos que no se olvidan ni volviendo a nacer.
Brindo por esos recuerdos y por esas personas que nos los causaron, buenos o malos, heridas que si no van a sanar nunca, pues que se conviertan en tatuajes que pueda exhibir como heridas de guerra...
...que a veces la vida pareciera no ser más que eso.
¡Salud!